domingo, 24 de enero de 2016

Elegida



Paipa estaba soleada y con su frío habitual. Nada diferente en la plaza central, salvo un bar esquinero cuya arquitectura no concordaba con la uniformidad del pueblo. Tenía muchos espejos, predominancia de madera, música de los 80 gringa, publicidad de cerveza extranjera y cerveza artesanal. En la barra dos extranjeros conversaban en su idioma, una chica rubia de aspecto juvenil y un chico del mismo estilo. Aparte de ellos no había nadie más. Diagonal al bar, las típicas tiendas donde venden paquetes de papas, jabón, costureros, juguetes de plástico, medias y balones de fútbol traídos de Monguí, Boyacá.

El camino que va hacia los hoteles 4 y 5 estrellas, que rodean la laguna Sochagota, famosa por practicar sky acuático, y hacer kayak, empieza con un lote pequeño en el que funciona un negocio de karts. Por cuatro mil pesos se tiene derecho a tres vueltas. La pista sólo consta de un par de curvas adecuadas para generar una adrenalina necesaria por tan poco precio. Los administradores del negocio son una familia de un padre gordo y sus tres niños pequeños que reciben el dinero. Luego, por ese camino, se encuentran tiendas y restaurantes corrientes. Como es usual en Colombia, la mayoría de tiendas disponen de mesas afuera para tomar cerveza. Varios carros y camionetas finas se estacionaban durante unos minutos al frente delos sitios. El que se encontraba al final de todos esos negocios tenia las mesas y sillas Rimax amarillas que hacen publicidad a cerveza Águila. Una muchacha de unos 22 años se sentó en una de esas sillas y pidió unas papas Margarita de pollo y una cerveza.

Cuando las gotas de la primera Águila resbalaban por su frialdad, se acercó un hombre a la tienda. Qué podía tener para despertar curiosidad en alguien? cabello negro con corte clásico, piel trigueña tirando a blanca, zapatos cafés, un jean más bien viejo, y una camisa beige de botones. Se sentó en una de las mesas amarillas y pidió así mismo una cerveza. Un hombre corriente que entra a un bar a tomarse algo, sin nada en sus manos y sin emitirle al tendero o a los demás palabra alguna, aparte de su mirada cordial. La muchacha que se encontraba justo en frente de él, manifestó incomodidad y con egocentrismo evitaba las miradas del hombre. Podría tratarse de la típica escena del hombre que entra a un bar a esperar la suerte de encontrar una mujer sola. Y podría ser.

-¿Me puedo sentar?

La chica sugirió un sí con un movimiento torpe de cabeza. El hombre se sentó cómodamente.

-Voy a pedir otra cerveza, tu quisieras otra? Yo invito

La trivialidad invadió los primeros minutos. “Estás de vacaciones?” “dónde te estás quedando?”. Un instante cualquiera de un día cualquiera en un pueblo turístico de Boyacá…Un sol que se estaba despidiendo bañando la laguna con su habitual tono naranja encendido. Familias seguían pasando en sus camionetas hacia los hoteles.

- Y qué temas te gustan? O sea, en qué te gustaría enfocarte?

-Me gustan los temas relacionados con la religión, la puesta en duda de si existe o no un dios. Todo ese aspecto.., no sabría cómo llamarlo …

- Sí, sí, a mi toda esas vainas me llaman mucho la atención también. Como que yo tengo esa impresión, ese sentimiento de quién manda a los humanos.

La muchacha, que seguía incómoda con su bolso sin bajar aún de los hombros, no continuaba la conversación con preguntas, sino con su movimiento inseguro de cabeza  y un “sí” insípido. El hombre, que tomaba más rápido cerveza, le avisaba a la muchacha que pediría más.

-Usted dónde es que vive?

-Yo estoy aquí de paso en Paipa en una pieza que alquilo, pero esto es muy tranquilo….
-A mi me han dicho que en Nobsa se ven muchos ovnis…No es mi tema ni se si creo o no…..

-Mira, Nobsa es un portal, y esa vaina es lo que nadie sabe…
El hombre inclinó su cuerpo hacia la mesa para quedar más cerca de la muchacha y dibujó una sonrisa mirando a un punto fijo de la mesa.

-Mire, digamos, cómo piensas que uno puede llegar allá?
-A dónde? A otros planetas?

- Es que digamos, los que tienen la plata y los científicos de la NASA llegan en naves y eso, pero no los conocen…, esa gente no tiene contacto con ellos.

-Usted cree que uno puede ser abducido?

- Los artefactos los tiene uno, o sea, para irse…

- Meditación o algo así?

-En parte, pero hay algo que se fabricó hace muchos siglos aquí en la tierra. Lo que pocos saben es que los ingredientes que son tan simples, fueron pensados para que pudiéramos llegar a ellos. Usted va a decir “uy qué man tan loco”…

-Cuál fabricación?

El hombre se puso levemente de pie, pidió dos cervezas y luego le preguntó a la muchacha si quería otra. El frío que empezaba a sentirse hizo cambiar un poco el sabor de las cervezas: ahora eran más agrias, pero inexplicablemente necesarias. El recién conocido le estaba develando a la muchacha algo que ella no sabía y algo de lo que el sí tenía pleno conocimiento.

-Usted ha escuchado hablar de la leyenda del Dorado, cierto? Bueno es que en realidad esos muiscas sabían que en el fondo de la laguna de Guatavita  habían extraterrestres pero no sabían que en realidad esos eres quería enseñarles cosas, mandarles mensajes…Les tenían miedo pero les generaban así mismo curiosidad.

-jaja…Bueno, no se, ya esa teoría se excede un poco de la realidad…Pues no digo que sea definitivamente una mentira, pero…

-Es que mejor dicho, voy a ir al grano…Esto que nos estamos tomando no es solo una simple cerveza…Las primeras personas en fabricar vino y cerveza no lo hicieron experimentando así de la nada…Ellos encontraron escritos de mensajes, como instrucciones…Pero como siempre pasa, esa información se quemó y se ocultó

La muchacha empezó a apaciguar el frio cruzándose de brazos, pidió unas Margarita de limón y se sentó de nuevo sin comprender muy bien el punto al que quería llegar el hombre. Se inclinó hacia él comiendo las papas de manera rápida.

-El trago es como una droga especial o algo así?

-Los mismos que están en la laguna de Guatavita, vienen de una galaxia que se llama Ramud..Ellos trataron de enseñarles a los muiscas, a los aztecas y a los incas cómo desafiar la gravedad y el tiempo y el espacio, pero como nunca aprendieron porque eran muy y como muy…crédulos, ingenuos, lo que hicieron los ramudistas fue diseñar un alimento o bebida que pudiera transportarnos psíquicamente para conversar y conocerlos. Entonces químicamente la cerveza, el vino, el vodka, etc, todas esas yerbas están aptas para nosotros habilitar las neuronas para escucharlos, para acceder a ellos…Jajaja es que en serio usted pensará que yo soy un man re loco, pero igual no dejaré de decir lo que se. Casi nadie sabe eso, pero somos pocos lo que lo hemos entendido, solo que nadie ha bebido en función de abrir la mente

-Ufff ..Yo jamás había escuchado eso, esa teoría…Yo sabía lo de las drogas…Pero hasta ahí..

-Es que ahí está la vaina. Mira, los Rockefeller saben que eso es posible, ellos sabe lo que los seres de esta galaxia ofrecieron, por eso desde hace un siglo o más, las empresas y los dueños de este mundo venden el trago como símbolo de diversión y digamos como algo para relajarse. Hacen que la gente ni se imagine que el trago es un portal de comunicación con extraterrestres.

La conversación siguió de manera calmada. En momentos sus miradas se quedaban en puntos fijos o se distraían mirando a los transeúntes…Gente entraba y salía…Un grupo de hombres mayores pidió otra ronda de cerveza. Los recién conocidos se pusieron de pie algo picados por la cerveza y el hombre le ofreció a la muchacha compañía hasta su hotel En el camino, la luna grande e imponente les iluminó la laguna. A pocos pasos de la entrada del hotel, el hombre prendió un cacho de marihuana y amablemente se despidió. Desde esa distancia se alcanzaba a ver a un vigilante mirando a los dos jóvenes con curiosidad. De lejos se escuchaba la música del lobby del hotel, Richard Cleyderman.

-Chao, hasta la próxima entonces…Bueno, usted por allá en Bogotá, pero bueno, rico haber hablado



-Chao Eduardo, gracias por acompañarme, que le vaya bien

Los insistentes ladridos roncos de un perro se escuchaban a lo lejos. Entre las nubes la luna trataba de asomarse con un amplio espectro de luz. Unos voladores de pólvora hacían ladrar cada vez más al perro que parecía enfermo. La figura del hombre finalmente se perdió entre la oscuridad.


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